Recetario

Curvina zarandeada: el sabor del mar que conquista la Cuaresma

Ligera, nutritiva y deliciosa, la curvina es una joya del mar que, además de consentir el paladar, apoya a comunidades pesqueras con cada bocado.

23/03/2026 10:09 am
Clara Aceves

MÉXICO.- Hay sabores que saben a costa, a brisa salada y a cocina compartida… y la curvina zarandeada es uno de ellos. En esta temporada de Cuaresma, este pescado se convierte en un imprescindible para quienes buscan comer rico, ligero y con un toque muy mexicano.

La curvina —también conocida como corvina— es de esas maravillas del mar que lo tienen todo: carne suave, cocción rápida y un sabor que se transforma según la receta. Es ideal para ceviches, a la plancha o, como hoy te contamos, en su versión zarandeada, llena de carácter.

Pero no solo es cuestión de gusto. Consumir curvina también es una forma de apoyar directamente a las comunidades pesqueras, especialmente en regiones como el Golfo de California, donde esta especie representa sustento para muchas familias.

Además, es una opción muy noble para la salud. En apenas 100 gramos, aporta 21 gramos de proteína, muy poca grasa y nutrientes esenciales como vitaminas, minerales y Omega-3. Vamos, que es de esos platillos que te hacen sentir bien por dentro y por fuera.

¿Cómo reconocer una curvina fresca?

Antes de cocinar, vale la pena elegir bien:

  • Ojos brillantes y claros
  • Piel firme y húmeda
  • Olor fresco, a mar
  • Color uniforme

Si cumple con esto, estás lista o listo para lucirte en la cocina.

Curvina zarandeada para consentir el paladar

Una de las formas más sabrosas de prepararla es zarandeada, con un adobo que mezcla lo ahumado, lo cítrico y un ligero picor.

Ingredientes (2–3 porciones):

  • 2 filetes grandes de curvina
  • 2 chiles guajillo
  • 1 chile ancho (opcional)
  • 1 diente de ajo
  • Jugo de limón
  • Salsa de soya
  • Mayonesa
  • Mostaza
  • Aceite de oliva
  • Sal, pimienta y orégano

Preparación:
Primero, hidrata los chiles en agua caliente hasta que estén suaves. Luego licúalos con el resto de los ingredientes hasta obtener una salsa espesa y aromática. Unta bien los filetes y déjalos reposar unos minutos para que absorban todo el sabor.

Llévalos a la parrilla y cocina unos 4 a 5 minutos por lado. El resultado: un pescado jugoso, con ese toque doradito irresistible.

Sirve con limón, cebolla morada, tortillas calientitas y, si se te antoja, una buena salsa.

Porque sí, a veces lo más sencillo —cuando está bien hecho— es también lo más memorable.

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