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Aún no se recuperan los ecosistemas previos a la erupción del Xitle

A mil 670 años de la erupción, la vegetación y fauna del Pedregal no han alcanzado los niveles previos al evento volcánico. La expansión urbana en la Sierra de Chichinautzin ha frenado la recuperación natural, señala el vulcanólogo Claus Siebe.

04/05/2026 10:38 am
Mauricio Cárdenas

MÉXICO.- Las lavas del volcán Xitle, consideradas las más “jóvenes” y densamente pobladas del mundo, aún no recuperan los niveles de vegetación y fauna que existían antes de su erupción, ocurrida hace aproximadamente mil 670 años. Así lo explicó Claus Siebe, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, durante su participación en el podcast Geofísica al Descubierto.

El especialista recordó que el Xitle es el más reciente de los cerca de 200 conos volcánicos monogenéticos que conforman la Sierra de Chichinautzin, una región donde la mancha urbana avanza de manera acelerada. Esta expansión, dijo, ha impedido que los ecosistemas se regeneren plenamente.

Un paisaje joven sobre roca volcánica

La erupción del Xitle generó un vasto campo de lava —el actual Pedregal— caracterizado por su escasa vegetación y suelos poco desarrollados. Las lavas más distantes alcanzaron hasta 12 kilómetros del cono y cubrieron cerca de 70 kilómetros cuadrados, calcinando la vegetación y obligando a la fauna a desplazarse.

Bajo estas rocas permanecen ruinas arqueológicas como la pirámide de Cuicuilco, uno de los asentamientos urbanos más antiguos del centro de México. La lava cubrió por completo la ciudad prehispánica, salvo la estructura principal debido a su tamaño.

Siebe señaló que los habitantes de la zona, incluida Copilco, debieron migrar tras la erupción. Es posible que algunos se integraran a Teotihuacan, contribuyendo a su crecimiento poblacional.

Un volcán distinto en el paisaje

El Xitle pertenece al Cinturón Volcánico Mexicano, que atraviesa el país del Pacífico al Golfo. A diferencia de otros conos andesíticos de la región —cuyas lavas son más viscosas—, el Xitle produjo lavas basálticas fluidas, conocidas como lavas cordadas por su apariencia similar a cuerdas.

Desde tiempos antiguos, estas rocas han sido utilizadas como material de construcción. Se han encontrado fragmentos en vestigios de Tenochtitlan y en edificios coloniales, evidencia de que fueron extraídas y transportadas desde el Pedregal.

Recuperación interrumpida

Aunque las rocas volcánicas eventualmente se transforman en suelos fértiles, el proceso toma miles de años. Sin embargo, antes de que la flora y fauna pudieran restablecerse, la urbanización ocupó gran parte del territorio.

“Ni la vegetación ni los animales se han recuperado a los niveles que existían previo a la erupción, porque antes de que eso ocurriera llegó la mancha urbana y lo invadió todo”, concluyó Siebe.

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