Cosecha de Historias

La Nochebuena tiñe de rojo los invernaderos de Chiapas

En Vistahermosa, un joven productor tzotzil hace florecer 10 mil plantas que viajarán a hogares de todo México

12/12/2025 10:55 am
Mauricio Cárdenas

MÉXICO.- En los invernaderos de Chiapas, la luz entra como un resplandor tamizado y, bajo ella, la Nochebuena despliega su rojo profundo, ese rojo que anuncia diciembre. Entre sombras frescas y humedad controlada, la planta que no es flor —porque sus pétalos en realidad son hojas— crece como un pequeño milagro. Su origen se enreda con mitos, como aquel que narra que en Cuetlaxochitlán las flores blancas se tornaron rojas tras una batalla mexica, teñidas por la sangre de los vencidos. Desde entonces, la Nochebuena es símbolo de renacimiento.

En la región conocida como la Primavera de Chiapas, cuna de viveros y tierra de hamacas, los colores brotan como economía y tradición. Ahí, en la comunidad de Vistahermosa, un equipo del Centro de Apoyo al Desarrollo Rural (CADER) 01 de Tuxtla Gutiérrez llegó para conocer a un joven productor: Eduardo Pérez Pérez, 29 años, hablante de tzotzil, padre de dos hijos y heredero del oficio de la floricultura.

Eduardo cultiva Nochebuenas desde hace ocho años. Para él, sembrar y ver florecer estas plantas es más que una actividad productiva: es un camino construido con disciplina, paciencia y herencia familiar. Este 2025 logró una producción de 10 mil 500 plantas, sembradas en agosto y florecidas a principios de noviembre. Un ciclo perfecto.

En sus viveros predominan dos variedades, Freedom y Prestige, que alcanzan seis pulgadas y mantienen un precio estable durante toda la temporada. La venta ha sido generosa: compradores foráneos se han llevado lotes de hasta 200 plantas, mientras que el resto viaja a los tianguis dominicales y mercados de Berriozábal.

A pesar de su apariencia delicada, Eduardo asegura que las Nochebuenas pueden vivir hasta seis meses si reciben cuidados básicos: poca agua cada tres días y vigilancia constante contra plagas, especialmente la “mosquita blanca”. Su remedio es simple, como muchas soluciones campesinas: agua con jabón.

En esta región, alrededor de seis pequeños productores dedican su vida a cultivar flores que, sin saberlo, terminan en salas, comedores y terrazas de familias de todo el país. Pequeñas porciones de México que viajan cada diciembre.

La Nochebuena, usada en la época prehispánica para curar fiebres y afecciones de la piel, cruzó océanos cuando los franciscanos se la llevaron a Europa en el siglo XVII. Hoy, sigue siendo una de las plantas más emblemáticas de la Navidad, un espejo de historia, resistencia y color.

Quizá nadie lo nota cuando la acomoda junto al nacimiento o debajo del árbol, pero detrás de cada maceta roja hay manos chiapanecas como las de Eduardo, que entre leyendas, tierra y tiempo hacen florecer diciembre.

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