Agricultura

Hablar de magueyes es hablar de maravillas

Redacción La Campiña

MÉXICO.- Los agaves o magueyes pertenecen a la familia botánica de las asparagáceas, aunque algunos autores los sitúan en la familia Agavaceae. El tallo es muy corto y grueso, no se ve a simple vista porque las hojas lo cubren completamente.

Sus hojas crecen en forma triangular, muy largas, con una espina en la punta y dientes en los bordes; en ellas se almacena agua y nutrientes útiles durante la estación seca, y contienen mucha fibra para evitar que se marchiten y pierdan su rigidez cuando disminuye su contenido de agua.

 

Los magueyes, de los que nuestro país cuenta con 159 de sus 210 especies, la mayoría de ellas endémicas, mantienen relaciones biológicas y ecológicas complejas entre ellos y con otras especies de plantas y animales, proveyendo múltiples servicios ambientales, como el mantenimiento del suelo y de las poblaciones de polinizadores importantes como los murciélagos.

Esta naturaleza del agave ha sido la base sobre la cual los grupos humanos nativos de México han construido una profunda interrelación ancestral con estas plantas ya sea por su uso como alimento humano, bebidas fermentadas, bebidas destiladas, fibra y forraje.

 

Además, los agaves pueden producir muchos otros satisfactores humanos como mieles, fibra, combustibles, forraje, materiales de construcción y productos medicinales, de uso actual y potencial.

Por lo anterior garantizar la supervivencia de toda la gran diversidad de magueyes que tenemos es una manera también de preservar nuestra cultura y seguir promoviendo el desarrollo de una agroindustria importante en nuestro país basada en el maguey.

 

SABÍAS QUE…

El cultivo del maguey era tan importante para numerosos pueblos, especialmente del centro y norte del país, que tal vez solo el maíz los superaba en relevancia económica, social e incluso espiritual, lo que muestra su indiscutible valor.

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