La Ciudad de México reconoce al pan dulce como parte de su identidad cultural
Desde el 12 de septiembre, los saberes y prácticas del pan dulce tradicional de la Ciudad de México —incluyendo técnicas, recetas, oficios y formas de transmisión— fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la capital. La medida reconoce la importancia histórica, social y cotidiana de piezas como las conchas, orejas, donas, pan de muerto y más, y busca preservar el oficio panadero para futuras generaciones.
14/09/2026 10:16 am
MÉXICO.- Las conchas, las orejas, las donas, los cuernitos… todo ese pan dulce que forma parte de la vida diaria de la CDMX ya tiene un reconocimiento oficial: es Patrimonio Cultural Inmaterial. Sí, ese momento de entrar a la panadería, agarrar la charola y elegir tu pieza favorita ahora está protegido como parte de la identidad capitalina.
El decreto —publicado en la Gaceta Oficial y firmado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada— entró en vigor el 12 de septiembre y reconoce no solo las piezas de pan, sino los conocimientos, técnicas y prácticas que han pasado de generación en generación dentro de la comunidad panadera.
No es solo pan: es historia, oficio y memoria
La tradición del pan dulce en la CDMX se remonta al siglo XVI, cuando llegó el trigo y las técnicas de panadería durante el periodo virreinal. Con el tiempo, los panaderos capitalinos desarrollaron sus propias formas de trabajar, creando un sistema cultural único que dio origen a las piezas que hoy conocemos.
Durante la Segunda Intervención Francesa, el pan dulce tomó aún más fuerza en celebraciones sociales y rituales, lo que incluso llevó a crear piezas específicas para ciertas festividades.
¿Qué piezas forman parte de esta tradición?
Hablar de pan dulce mexicano es hablar de variedad:
- Conchas: las clásicas de vainilla y chocolate.
- Pan de muerto: con al menos 12 tipos registrados en el país.
- Pan de fiesta: típico de celebraciones patronales en Puebla y Tlaxcala.
- Marquesote: con variaciones según la región.
Todas estas piezas están ligadas a costumbres, celebraciones y formas de convivencia que han acompañado a la ciudad por siglos.
¿Qué implica la declaratoria?
La Secretaría de Cultura de la CDMX deberá:
- Crear un Plan de Salvaguardia.
- Incorporar esta tradición a la Plataforma Digital del Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural.
La idea es que los saberes panaderos sigan transmitiéndose, se reconozcan y se mantengan vivos como parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Más que un antojo: parte de la identidad chilanga
El pan dulce es rutina, es celebración, es historia. Es ese momento de comprar una concha para el café, un pan de muerto para noviembre o una dona para el antojo. Detrás de cada pieza hay manos, técnicas, historias y familias que han mantenido vivo este oficio por siglos.
Ahora, todo ese universo queda protegido como parte de la identidad cultural de la CDMX. Y sí: también es motivo para celebrar (y comer pan).
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