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Jardín Botánico de la UNAM, santuario verde que protege más de mil 600 especies de plantas

Este espacio, ubicado en la Reserva del Pedregal de San Ángel, cumple un papel crucial en la conservación, investigación y divulgación de la flora mexicana.

05/05/2025 9:35 am
Mauricio Cárdenas

MÉXICO.- En medio del paisaje volcánico del sur de la Ciudad de México, el Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB) de la UNAM celebra un año más como uno de los bastiones más importantes del país en la protección de la diversidad vegetal. Con más de mil 600 especies de plantas, muchas de ellas en peligro de extinción, el jardín se extiende por más de cinco hectáreas dentro de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, un ecosistema único formado por lava del volcán Xitle hace unos dos mil años.

Durante la celebración, Salvador Arias, jefe del jardín, explicó que este espacio fundado en 1959 cumple funciones que van más allá de la contemplación: es un verdadero centro de ciencia viva, donde se conserva, estudia y comparte el valor de las plantas nativas y endémicas de México. La directora del IB, Susana Magallón Puebla, encabezó la jornada conmemorativa que incluyó talleres, visitas guiadas, charlas y actividades lúdicas para niñas y niños.

El jardín alberga colecciones vivas de cactáceas, orquídeas, helechos, agaves, bromelias, suculentas, árboles tropicales y plantas medicinales, muchas de ellas cultivadas en ambientes controlados que replican sus hábitats originales. Además, se ha convertido en refugio de fauna urbana, como colibríes, cardenales, abejas nativas, lagartijas, serpientes inofensivas y un tlacuache residente que se ha vuelto símbolo del equilibrio ecológico del lugar.

Arias subrayó que conservar plantas es también preservar memoria biocultural: “Aquí viven especies que han estado en nuestro territorio por miles de años. Conservarlas es también conservar las historias y saberes de nuestros pueblos.”

Fotografía: UNAM

El Jardín Botánico de la UNAM también impulsa proyectos de investigación en ecología y restauración ambiental, cuenta con un banco de semillas, y desarrolla estrategias de reproducción y reintroducción de especies en riesgo. Sus actividades educativas, como el Día de la Dahlia o los recorridos temáticos sobre el maíz, refuerzan su vocación como puente entre la ciencia y la sociedad.

Como parte del festejo, los visitantes pudieron adquirir plantas cultivadas en el jardín, asistir a una exposición sobre adaptaciones al cambio climático y disfrutar de una obra de teatro sobre hongos microscópicos. Con estas acciones, la UNAM reafirma su compromiso con la conservación y el fortalecimiento de una cultura ambiental entre la ciudadanía.

En cada rincón del jardín, entre biznagas centenarias, copales y orquídeas silvestres, se escucha el mensaje: proteger las plantas es proteger la vida.

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