Ingesta de carne sigue asociada al bienestar
Elena Lazos Chavero expuso que la proteína se ha convertido en una categoría política y económica que organiza mercados, políticas públicas y discursos sobre nutrición, pese a la diversificación de fuentes proteicas.
26/10/2026 1:59 pm
MÉXICO.- La proteína dejó de ser únicamente un componente nutricional para convertirse en una categoría política, económica, territorial y cultural que influye en mercados, políticas públicas, tecnologías industriales y percepciones de bienestar, afirmó la investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Elena Lazos Chavero.
Durante el Seminario Interinstitucional Ecología, Política y Estudios Socioambientales, Lazos señaló que la ingesta de carne continúa asociada a bienestar en la memoria colectiva, lo que explica la omnipresencia de suplementos proteicos, el desarrollo de políticas públicas y los avances tecnológicos en la producción de carne, incluida su síntesis industrial. Sin embargo, advirtió que pocas veces se cuestionan las relaciones de poder detrás de los discursos que definen cuánto debe consumir la población para alcanzar una nutrición adecuada.
La investigadora recordó que 80% de las personas sigue vinculando la proteína con carne, leche y huevo, aunque el panorama se ha diversificado con opciones vegetales, cultivadas, sustitutos y alimentos ultraprocesados enriquecidos. También mencionó discrepancias en la ingesta recomendada: mientras el rango común es de 0.8 gramos por kilo, especialistas de la Facultad de Veterinaria de la UNAM estiman que solo se requieren 0.4 gramos por kilo.
Lazos Chavero explicó que en México la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural promueve la ingesta de proteína animal, que representa 37% de la dieta nacional, narrativa que legitima subsidios, créditos, apertura comercial y prioridades agroindustriales, además del uso intensivo de agua para producir carne de cerdo o bovino.
La académica identificó tres paradojas alimentarias:
- El aumento en la producción de carne no garantiza mayor acceso a una alimentación adecuada.
- La proteína funciona como un mercado global dominado por megaempresas con alianzas políticas.
- El discurso ambiental requiere matices para analizar quién define los estándares de consumo y quién se beneficia de ellos.
Añadió que la producción de proteína animal contribuye al cambio climático, debido a emisiones de gases de efecto invernadero y procesos de deforestación, elementos que —dijo— no pueden separarse de las estructuras de poder que moldean los sistemas ganaderos.
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