A –196 °C: México “congela” su biodiversidad acuática para asegurar el futuro
La criopreservación de recursos genéticos acuáticos, impulsada por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, permite resguardar especies clave para la pesca y la acuacultura, frente a amenazas como el cambio climático y la sobreexplotación.
MÉXICO En México, la ciencia está apostando por una estrategia que parece salida de la ficción: congelar la vida para protegerla. A través de la criopreservación, especialistas resguardan material genético de especies acuáticas a temperaturas de hasta –196 grados centígrados, con el objetivo de preservar la biodiversidad y garantizar la producción futura de alimentos.
Esta tecnología es desarrollada por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), organismo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en el Centro Nacional de Recursos Genéticos (CNRG), donde ya se almacenan muestras clave para el país.
Un “seguro genético” para la pesca y la acuacultura
Los llamados Recursos Genéticos Acuáticos (RGA) son considerados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como la base de la productividad sostenible en pesca y acuacultura.
Se trata del material biológico que permite la reproducción, adaptación y supervivencia de las especies, muchas de las cuales hoy enfrentan riesgos por la sobrepesca, la contaminación, la pérdida de hábitats y el cambio climático.
Ejemplos como el ajolote o el charal reflejan la vulnerabilidad de especies endémicas ante estas presiones.
¿Cómo funciona la criopreservación?
El proceso consiste en conservar células reproductivas —como esperma, ovocitos o embriones— en nitrógeno líquido a temperaturas extremas. Bajo estas condiciones, el tiempo biológico prácticamente se detiene, lo que permite mantener el material viable durante años.
En el laboratorio del CNRG, el INIFAP resguarda germoplasma de especies como:
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Totoaba
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Trucha de San Pedro Mártir
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Lenguado
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Abulón rojo
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Ostión
Cada muestra almacenada representa una reserva estratégica para la recuperación de especies y la continuidad de la producción acuícola.
Ciencia que impacta en la mesa
La criopreservación no solo protege la biodiversidad, también abre nuevas oportunidades productivas: permite disponer de material genético durante todo el año, mejorar la planeación en acuacultura, repoblar especies en riesgo y optimizar los ciclos reproductivos.
Actualmente, la producción acuícola en México se concentra en especies como tilapia, atún, camarón y pargo, pilares de la alimentación y economía en diversas regiones.
Con este tipo de avances, la ciencia mexicana se posiciona como una herramienta clave para proteger la soberanía alimentaria y el patrimonio natural, demostrando que la innovación también se construye desde los laboratorios públicos.
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