Entre surcos y saberes, el frijol de Zacatecas se cultiva con agroecología
Estas historias muestran que la agroecología no es una moda, sino una forma de resistencia, aprendizaje y amor por la tierra.
MÉXICO.- En Zacatecas, la tierra habla y las y los productores la están escuchando. Cada vez más campesinas y campesinos apuestan por una forma de cultivo que cuida el suelo, la salud y el futuro: la agroecología. Esta experiencia se cuenta en el más reciente capítulo de Voces del Mar y la Tierra, el videopodcast de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
A través de las Escuelas de Campo (ECAs), la Secretaría de AGRICULTURA impulsa espacios donde el conocimiento práctico, la experiencia comunitaria y el acompañamiento técnico se combinan para demostrar que producir de manera ambientalmente responsable y rentable sí es posible. Desde la conservación de suelos y la selección de semillas, hasta el control biológico de plagas, las ECAs se han convertido en aulas a cielo abierto.
En la colonia Guanajuato, Zacatecas, Eduardo Ávila Esparza, productor de frijol pinto saltillo, rarámuri, negro San Luis y flor de mayo, comparte cómo estas prácticas transformaron su manera de trabajar el campo. Aprender a elaborar compostas, lixiviados y bioles no solo mejoró la producción, sino también la calidad de los alimentos. “No es solo cosechar más, sino cosechar productos sanos para nuestras mesas y cuidar la tierra”, cuenta.
Algo similar vive José Antonio Reséndez, productor de la comunidad Exhacienda Zaragoza, quien desde hace cuatro años utiliza lombricompostas y fertilizantes orgánicos. Su objetivo es claro: producir alimentos libres de herbicidas tóxicos, cada vez más demandados en otros mercados. “Analicen sus tierras y apuesten por estos fertilizantes, son accesibles y el frijol que sale habla por sí solo”, invita.
La voz joven también está presente. Rocío Berenice, agricultora de 23 años de Sombrerete, recuerda que detrás de cada grano de frijol hay jornadas largas y un cuidado constante frente al clima. “Prácticamente todo lo que comemos viene del campo”, dice, y subraya la importancia de enseñar a las nuevas generaciones a valorar los alimentos y a quienes los producen.




