Fin de año con sabor a bacalao
Procedente de los fríos mares de Noruega, el bacalao llegó a nuestro país durante el Virreinato y poco a poco se ganó un lugar en la cocina mexicana
MÉXICO.- Hay platillos que no solo alimentan, también despiertan recuerdos. En México, uno de ellos es el bacalao, ese invitado infaltable en las cenas de fin de año que anuncia que el ciclo se cierra entre risas, brindis y mesas largas.
Procedente de los fríos mares de Noruega, el bacalao llegó a nuestro país durante el Virreinato y poco a poco se ganó un lugar en la cocina mexicana. Tanto así que ya aparecía en recetarios del siglo XVIII, mezclado con ingredientes locales que le dieron identidad propia y un sabor inconfundible.
La versión más conocida —y querida— es el bacalao a la vizcaína. Jitomate, cebolla, ajo, perejil, aceitunas, alcaparras y chiles güeros se combinan para crear un platillo lleno de color y carácter. Además de delicioso, es altamente nutritivo: aporta proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos omega-3 que, junto con los vegetales, hacen del bacalao una opción tan saludable como festiva.
Y si hablamos de sabores del mar, en nuestras costas también hay mucho que celebrar. Durante esta temporada podemos disfrutar de una gran variedad de pescados y mariscos nacionales como camarón, pulpo, ostión, sardina, mojarra, trucha, jaiba, calamar o guachinango, por mencionar solo algunos.
Al horno, en caldos, sopas, estofados, ceviches, ensaladas o fritos… las posibilidades son tantas como las ganas de reunirse alrededor de la mesa para despedir el año y dar la bienvenida a lo nuevo.
No es menor el esfuerzo detrás de cada platillo. En México se producen más de dos millones de toneladas de productos de la pesca y la acuacultura, actividades que sostienen a más de 320 mil personas y a numerosas comunidades costeras.
Así que este fin de año, además de disfrutar el bacalao y los sabores del mar, también celebramos el trabajo de quienes hacen posible que estos alimentos lleguen a nuestras cocinas. Porque compartir la mesa también es una forma de agradecer.




