Pueblo y maquinaria: las manos que vuelven a mover el campo poblano
Productores de comunidades rurales recuperan sus tierras, bajan costos y reactivan la vida agrícola gracias a la entrega de módulos de maquinaria. Más que equipos: tiempo, autonomía y futuro.
12/12/2025 12:33 pm
PUEBLA, Pue.— En los lomeríos de Santo Tomás Chautla, Margarito Tapia Flores vuelve a escuchar un sonido que durante años creyó perdido: el arranque de un tractor trabajando su tierra. “Ya tenía como cinco años que las teníamos olvidadas”, dice. No fue falta de ganas. Era la falta de herramientas, la renta cara de maquinaria y un campo que se hacía pesado para producir. Hoy, junto a otros ejidatarios, trabaja 60 hectáreas que durante mucho tiempo quedaron al margen.
Como Margarito, miles de productoras y productores poblanos son el centro del programa de Módulos de Maquinaria Agrícola, cuya segunda etapa entregó 357 nuevos equipos —entre ellos 82 tractores, maquinaria especializada y 25 drones agrícolas— con una inversión de 140 millones de pesos. La meta: que la tecnología vuelva al campo y deje de ser un privilegio.
El impacto empezó a verse desde julio, cuando la primera fase llevó 368 equipos a zonas de temporal que dependían únicamente del trabajo físico o de maquinaria rentada. Desde entonces, 53 mil hectáreas han vuelto a la vida productiva y 39 mil 581 campesinas y campesinos retomaron actividades que habían pausado por falta de recursos.
Gonzalo Méndez, de Santa María Xonacatepec, lo explica sin rodeos: antes debía pagar hasta 15 mil pesos por hectárea para poder sembrar maíz, cebada o frijol. El tractor que recibió durante esta entrega le permitirá ahorrar ese dinero y destinarlo al bienestar de su familia. “Nos va a ayudar a todos los de la zona”, asegura.
En total, Puebla suma ya más de 700 equipos distribuidos y un inventario histórico de 725 unidades con una inversión que supera los 300 millones de pesos. Para el próximo año, el gobierno estatal proyecta entregar mil 500 más, con la idea de que cada comunidad agrícola pueda construir autonomía y riqueza local.
La secretaria de Agricultura, Ana Laura Altamirano, subrayó que los equipos tienen una vida útil superior a los 15 años, lo que coloca al estado entre los mejor equipados del país. Y en las comunidades, el efecto ya se siente: más días de trabajo, más ahorro, más capacidad para producir y vender lo propio.
Mientras tanto, en los pueblos, la conversación ha cambiado. Ya no se habla sólo de lo difícil que es trabajar la tierra, sino de lo que vuelve a ser posible: sembrar sin endeudarse, compartir maquinaria entre ejidos, recuperar parcelas abandonadas, invertir en ganado o insumos, dejar algo mejor para los hijos.
En palabras de los propios campesinos, es simple: no son máquinas. Son oportunidades.




