Sabores que alimentan la memoria en Día de Muertos
Detrás de cada dulce o tamal hay manos campesinas que cultivan maíz, cacao, calabaza o caña, los mismos productos que desde hace siglos dan vida a las ofrendas
MÉXICO.- En México, la memoria también se cocina. Cada 2 de noviembre, las mesas se llenan de color, aroma y cariño con los platillos que nuestros seres queridos amaban: tamales, atole, calabaza en tacha o las clásicas calaveritas de alfeñique, todas hechas con ingredientes que nacen del campo mexicano.
El maestro del sabor es el pueblo. Detrás de cada dulce o tamal hay manos campesinas que cultivan maíz, cacao, calabaza o caña, los mismos productos que desde hace siglos dan vida a las ofrendas. En 2024, por ejemplo, México produjo más de 53 millones de toneladas de caña de azúcar, además de cacao, amaranto y calabaza de castilla, piezas clave para los sabores del Día de Muertos.
Los artesanos, por su parte, ponen el toque de magia: figuras de azúcar, chocolate o amaranto que se transforman en catrinas, ataúdes y corazones dulces. Cada uno es un recordatorio de que la tradición está viva y se reinventa con cada altar.
Así que, cuando prendas la vela o pongas el primer tamal sobre la ofrenda, recuerda que ahí también están los campos de Veracruz, Chiapas o Puebla, y todas las manos que hacen posible que la memoria de quienes amamos siga oliendo a piloncillo, canela y cempasúchil.



