Agricultura

Jitomate mexicano: color, sabor y salud en cada bocado

Su versatilidad lo hace brillar en ensaladas, caldos, pastas y jugos, pero también como protagonista en platillos como los jitomates rellenos o al horno.

Clara Aceves

MÉXICO.- Rojo, jugoso y con una historia que se remonta a más de dos mil años: el jitomate no solo es el alma de nuestra cocina, también es un tesoro nutricional que conquista mesas dentro y fuera de México.

Originario del sur de Ecuador y norte del Perú, el xictomatl —como lo nombraban los pueblos nahuas— se domesticó en nuestro país hace unos 2,600 años y desde entonces no ha faltado en el molcajete, en el guisado o en la salsa de la abuela. Su versatilidad lo hace brillar en ensaladas, caldos, pastas y jugos, pero también como protagonista en platillos como los jitomates rellenos o al horno.

Además de su sabor, el jitomate es una joya para la salud: tiene pocas calorías, es rico en agua, vitaminas C, E y del grupo B, minerales como potasio y fósforo, y antioxidantes naturales que cuidan la piel, el corazón y el sistema inmunológico.

México ocupa el séptimo lugar mundial en producción y, solo en 2024, se cosecharon más de 49 mil hectáreas, con una producción nacional de 3.7 millones de toneladas y un valor superior a 37 mil millones de pesos. Los estados más jitomateros: Sinaloa, San Luis Potosí, Michoacán, Morelos y Jalisco.

¿Y cómo lo prefieres tú? Crudo, en salsa o directo del huerto, el jitomate mexicano sigue siendo un símbolo de color, sabor y vida en nuestras cocinas.

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