El ib: frijol de la gastronomía yucateca y tesoro vivo de la milpa maya
El ib, conocido como frijol lima, es una leguminosa nativa de la Península de Yucatán que forma parte esencial de la milpa maya. Sus semillas aportan 26% de proteína, minerales y vitaminas, además de una enorme diversidad de colores y formas. Su conservación es clave para la alimentación local, la cultura y la innovación agrícola.
04/10/2026 8:24 am
Un frijol con historia y mucha fuerza nutricional
El ib es una leguminosa que ha acompañado a las comunidades mayas durante siglos. Además de ser parte de la milpa, es una fuente importante de:
- Proteína vegetal (≈26%)
- Hierro y calcio
- Carbohidratos y minerales
- Vitaminas del complejo B, como tiamina, riboflavina y niacina
Es decir, es un alimento completo, ideal para complementar dietas basadas en maíz y otros cereales.
Diversidad que sorprende
Una de las maravillas del ib es su variedad: Hay semillas redondas, planas, alargadas, de distintos colores y tamaños; algunas incluso parecen habas. Esta diversidad no es casualidad: las familias mayas han conservado y seleccionado semillas durante generaciones, manteniendo viva una riqueza agrícola que hoy es invaluable.
Semillas que resisten y alimentan
Las variedades nativas de ib permiten enfrentar diferentes condiciones de producción y sostener una alimentación basada en productos locales. Por eso conservar estas semillas es una tarea compartida entre comunidades, instituciones y autoridades del sector agropecuario.
La Secretaría de Agricultura impulsa su estudio y aprovechamiento mediante programas como Sembrando Vida, promoviendo la innovación sin perder de vista los conocimientos tradicionales.
Del campo a la cocina yucateca
El ib no solo es importante en la milpa: también es protagonista en la gastronomía yucateca. Con él se preparan platillos tradicionales como:
- Toksel
- Polkan
- Frijol colado
- Ibes con carne de puerco
Cada receta es una forma de mantener viva la cultura maya y de reconocer el valor de los ingredientes locales.
Un recurso para el futuro del campo mexicano
Conservar el ib significa proteger la diversidad agrícola de la Península de Yucatán y mantener abiertas las puertas a la innovación. Su estudio permite conocer mejor los recursos genéticos disponibles y aprovecharlos de manera responsable para fortalecer la agricultura del país.
El ib es historia, alimento, cultura… y también futuro.
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