Entrevistas

Antonio Arias convierte al girasol en un negocio floreciente

Con más de 16 años de experiencia, Arias se consolidó como el principal productor de girasoles en la región central de Chiapas

Redacción La Campiña

CHIAPAS, México.- Lo que empezó con temores y la necesidad de sacar adelante a su familia, hoy es un negocio que ilumina con color amarillo buena parte del sureste de México. Antonio Arias Hernández, productor originario del ejido de Cuauhtémoc, ha convertido el cultivo de girasoles en una historia de éxito que se expande a estados como Tabasco, Veracruz, Campeche y Yucatán.

Con más de 16 años de experiencia, Arias se consolidó como el principal productor de girasoles en la región central de Chiapas, tras capacitarse en Guerrero y perfeccionar técnicas de cultivo que incluyen riego por goteo, selección de semilla mejorada y estrategias contra hongos que afectan las hojas.

De la semilla al sol

El girasol (Heliathus annuus), conocido por seguir la trayectoria del astro rey, necesita alrededor de 70 días de cuidado antes de florecer. Para garantizar calidad en su distribución, la cosecha se corta en medio boto, asegurando que llegue fresco a su destino.

Hoy, cada parcela de Antonio puede albergar entre 20 mil y 60 mil matas de girasol, con un rendimiento reforzado gracias al mejoramiento genético de la semilla. Aunque enfrenta pérdidas de entre 8 y 10 por ciento, la producción sigue siendo rentable y sostenible.

Un cultivo que es símbolo

Además de girasoles, la familia Arias siembra maíz, frijol y repollo, combinando el autoconsumo con la venta del excedente. Su historia muestra cómo la agricultura familiar puede ser un motor de bienestar y resiliencia.

“Cada flor amarilla que entregamos es como llevarse un pedazo de sol en las manos”, comparte don Antonio, quien junto a sus seis hijos convirtió su parcela en un emblema de vitalidad, prosperidad y alegría.

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