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Chapulines: de “plaga” a superalimento en la Ciudad de México

Estos pequeños insectos son una joya nutricional: contienen hasta 60% de proteína, se pueden almacenar por más de dos años y, lo mejor, ¡saben delicioso!

Clara Aceves

MÉXICO.- Cuando pensamos en la Ciudad de México, solemos imaginar tráfico, edificios y prisas. Pero en el sur de la capital todavía laten los campos de Milpa Alta y Xochimilco, donde se cultivan maíz, amaranto y hortalizas… y donde también brincan los chapulines.

Aunque para muchos son considerados una plaga, la verdad es que estos pequeños insectos son una joya nutricional: contienen hasta 60% de proteína, se pueden almacenar por más de dos años y, lo mejor, ¡saben delicioso!

Con esa idea en mente, la Oficina de Representación de Agricultura en la CDMX organizó el taller “Aprovechamiento del chapulín Sphenarium purpurascens”, impartido por el investigador René Cerritos Flores, experto en el tema.

Durante tres sesiones, productoras y productores aprendieron a identificar las propiedades del chapulín, a capturarlos antes del amanecer (cuando duermen y son fáciles de atrapar con redes especiales) y, claro, a cocinarlos en platillos llenos de creatividad.

Hubo incluso una Competencia de Sabores “Chapulín”, donde se lucieron recetas que mezclaron tradición y novedad: desde tortitas con amaranto y ahuautle hasta guarniciones con chile chicuarote.

La productora Alma Ventura, de San Gregorio, Xochimilco, compartió una receta sencilla y sabrosa:

  1. Lava los chapulines hasta que el agua quede limpia.

  2. Tuéstalos en el horno, revolviendo cada 5 minutos.

  3. Prepara una masa madre con ajo, aceitunas, aceite de oliva y los chapulines trozados.

  4. Hornea a 220°C por 30 minutos.
    ¡Y listo! Acompáñalos con pasta, queso cottage o un aceite de oliva especiado.

Más allá del sabor, el consumo de chapulines es una alternativa sostenible que puede ayudar a combatir la desnutrición y a reducir la huella ambiental de la ganadería.

Así que ya lo sabes: la próxima vez que escuches “chapulines”, piensa menos en plaga y más en futuro alimentario delicioso y sustentable.

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