Agricultura

Chile, el pequeño gigante de la cocina mexicana

n su versión fresca, el chile tiene más del doble de vitamina C que el limón y la naranja y casi seis veces más que la toronja.

Clara Aceves

MÉXICO.- En México, el chile no es solo un ingrediente: es una institución. Está en nuestras mesas, en nuestras recetas y hasta en nuestras pláticas (“¡ese sí pica!”). Y no es para menos: 9 de cada 10 platillos mexicanos llevan algún tipo de chile, ya sea fresco, seco, encurtido o en salsas que nos hacen sudar y sonreír al mismo tiempo.

Lo mejor es que, además de delicioso, es un verdadero tesoro nutricional. En su versión fresca, el chile tiene más del doble de vitamina C que el limón y la naranja y casi seis veces más que la toronja. Seco, presume más vitamina A que la zanahoria. Y eso sin contar que también aporta vitaminas B6, E y K, minerales como calcio, hierro, potasio y magnesio, y el toque estrella: la capsaicina, responsable de su picor y de beneficios como propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y hasta analgésicas.

Desde el jalapeño y el poblano, hasta el chipotle, el guajillo y el habanero, México es hogar de una variedad inmensa de chiles que dan vida a mole, pico de gallo, enchiladas, chilaquiles y hasta postres y bebidas. No por nada somos el segundo productor mundial, con un consumo per cápita de casi 20 kilos al año y exportaciones a medio mundo.

Y si hablamos de orgullo, tenemos dos chiles con Denominación de Origen: el habanero de la Península de Yucatán (uno de los más picantes del planeta) y el yahualica de Jalisco, endémico y perfecto para disfrutar seco.

Así que, la próxima vez que le pongas chile a tu comida, recuerda: no solo le das sabor, también le das a tu cuerpo un buen golpe de vitaminas, minerales y cultura mexicana.

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