Huesos antiguos revelan cómo nació el maíz en el Valle de Tehuacán
Un estudio internacional determinó que el maíz comenzó a desarrollarse en el Valle de Tehuacán hace más de 5,400 años, favorecido por un periodo de lluvias intensas y un ambiente excepcionalmente húmedo.
PUEBLA.- Un análisis científico realizado a partir de huesos de venados y conejos permitió reconstruir las condiciones climáticas que favorecieron la aparición temprana del maíz en el Valle de Tehuacán, uno de los territorios clave para la historia de la agricultura en Mesoamérica.
La investigación, encabezada por el antropólogo Andrew D. Somerville de la Iowa State University, concluyó que el maíz primitivo logró establecerse en esta región gracias a un periodo climático excepcionalmente húmedo, con abundante vegetación y lluvias.
El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, analizó cerca de 180 huesos provenientes de la colección del Laboratorio de Arqueozoología del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Mediante técnicas de análisis isotópico fue posible reconstruir la dieta de los animales y, con ello, inferir cómo era el entorno natural en distintos momentos de la historia.
De acuerdo con los resultados, el maíz apareció en el Valle de Tehuacán hace aproximadamente 5,400 años, durante el Holoceno Medio, cuando aún se encontraba en una etapa de domesticación temprana, a medio camino entre el teosinte silvestre y la planta cultivada que hoy se conoce.

En ese momento, las comunidades humanas de la región todavía dependían principalmente de la caza y la recolección, por lo que el maíz representaba apenas una parte menor de su dieta. Sin embargo, con el paso de los siglos y con cambios en el clima, su cultivo se intensificó hasta convertirse en uno de los pilares de la agricultura mesoamericana.
Las muestras analizadas abarcan un periodo de 10 mil años, desde finales del Pleistoceno hasta la época colonial, y proceden de excavaciones arqueológicas realizadas en la década de 1960 por investigadores como Richard MacNeish y Ángel García Cook.
Los especialistas destacan que estas colecciones científicas permiten reconstruir el pasado ambiental de regiones clave como el Valle de Tehuacán y comprender mejor cómo surgió uno de los cultivos más importantes de la historia alimentaria de México.




