Agricultura

La pitahaya, el tesoro rosa de Chiapas que enamora paladares

Este fruto exótico no solo deslumbra por sus colores y sabor, también es rico en fibra, calcio, potasio y hasta colágeno

Clara Aceves

MÉXICO.- En el rancho El Brasil, en Suchiapa, Chiapas, la pitahaya —mejor conocida como fruta del dragón— crece entre paciencia, esfuerzo y mucho amor por el campo. Este fruto exótico no solo deslumbra por sus colores y sabor, también es rico en fibra, calcio, potasio y hasta colágeno.

Naima Jazibi Cárcamo Toalá, propietaria del rancho, cuenta que todo comenzó en 2016, cuando ayudó a su tío a sembrar los primeros esquejes. Desde entonces, su vida cambió: hoy cultiva más de mil 700 plantas, que le han dado aprendizajes, amistades y hasta un espacio que funciona como escuela para estudiantes, investigadores y curiosos.

La producción no es sencilla: requiere tutores de madera, podas constantes y defender al fruto de chinches, escarabajos y pájaros. Pero el resultado vale la pena: cada planta puede dar hasta 40 frutas, de medio kilo a un kilo cada una. En El Brasil hay más de 20 variedades, y un vivero que produce 15 mil plantas al año.

Además de fruta fresca, la pitahaya se transforma en yogurts, pays, paletas de hielo, aguas frescas y hasta salsas, que pueden encontrarse en el tianguis dominical de San José Terán, en Tuxtla Gutiérrez.

Con envíos ya realizados a Oaxaca y Sonora, la pitahaya chiapaneca sigue conquistando mercados y corazones. Porque sí: este fruto noctámbulo (se alimenta de noche) llegó para recordarnos que lo hecho en el campo mexicano tiene calidad, historia y sabor de sobra.

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