Educación ambiental: sembrar conciencia para una agricultura sostenible
Cada 26 de enero se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha que recuerda la importancia de formar conciencia para cuidar el planeta y fortalecer una agricultura más responsable y sostenible.
MÉXICO. — Cuidar el medio ambiente no es una opción, es una responsabilidad compartida que se refleja directamente en nuestra calidad de vida y en la manera en que producimos los alimentos que llegan a la mesa. Por eso, desde 1975, cada 26 de enero se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha clave para reflexionar sobre el cuidado del planeta y el futuro de la agricultura.
La educación ambiental cobra especial relevancia frente a los desafíos actuales del deterioro ambiental, provocados en gran medida por actividades humanas que generan contaminación, gases de efecto invernadero y aceleran el calentamiento global. Ante este panorama, aprender, informarse y actuar se vuelve fundamental para impulsar cambios reales.
Desde la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA), el cuidado del medio ambiente y la sostenibilidad de los recursos naturales son prioridades. A través de diversas acciones, se impulsa el desarrollo sostenible del sector agrícola, promoviendo prácticas que protejan los suelos, el agua, la biodiversidad y la salud de las personas.
Una de estas acciones es la Estrategia Nacional para la Reducción y Uso Adecuado de Plaguicidas, que busca disminuir los riesgos asociados al uso de agroquímicos y fomentar alternativas más seguras y responsables. Además, en colaboración con organismos internacionales, se desarrollan proyectos enfocados en mejorar las prácticas productivas, fortalecer cadenas de suministro responsables y sustituir sustancias peligrosas por opciones más amigables con el planeta.
En este esfuerzo destaca la decisión anunciada en septiembre de 2025, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum estableció la prohibición de 35 plaguicidas altamente peligrosos, desde su producción o importación hasta su aplicación en México, por los riesgos que representan para la salud, la biodiversidad y los ecosistemas.
Para combatir la deforestación, también se han actualizado instrumentos legales y se han establecido convenios con diversas cadenas productivas, con el objetivo de avanzar hacia sistemas más sustentables y responsables con el entorno.
Otra iniciativa relevante es Mi Parcela No Se Quema, que promueve alternativas a las quemas agropecuarias, como el manejo adecuado del rastrojo, una práctica que mejora la calidad del suelo, conserva la humedad y contribuye a mitigar el cambio climático.
Finalmente, la educación ambiental se fortalece desde las aulas. Instituciones adscritas a AGRICULTURA, como la Universidad Autónoma Chapingo, ofrecen carreras y posgrados enfocados en agricultura sostenible, agroecología, ciencias ambientales y desarrollo agroforestal, formando a las nuevas generaciones que cuidarán el campo y el planeta.




