Del desayuno a la cena: el huevo, ese básico que nunca falla
Nutritivo, versátil y presente en casi todas las cocinas, el huevo mexicano es un alimento clave en nuestra dieta diaria, gracias a sus propiedades culinarias y a su alto valor nutricional.
MÉXICO.- ¿Cuántas formas de preparar el huevo conoces? Seguramente muchas… y aun así, siempre aparece una nueva. El huevo es uno de los ingredientes más usados en la cocina mexicana y del mundo: lo mismo brilla como protagonista que acompaña discretamente platillos dulces y salados.
No es casualidad que el tradicional gorro de chef tenga 100 pliegues. Cada uno representa una técnica distinta para cocinar el huevo, símbolo de experiencia y dominio culinario. Y razones sobran, porque este alimento es tan práctico como sorprendente.
En la cocina, el huevo lo hace casi todo: espuma, une, espesa, emulsiona, da color, aroma y textura. Por eso es imprescindible en recetas que van desde un sencillo desayuno hasta la repostería más elaborada.
Pero más allá de su versatilidad, el huevo destaca por su valor nutricional. Es una fuente importante de proteínas de alta calidad, que ayudan a mantener la masa muscular, cuidar la salud ósea y contribuir al control del peso y la presión arterial.
Además, aporta vitaminas como A, D, E y B12, así como minerales esenciales como hierro, selenio y ácido fólico. Su contenido de luteína y zeaxantina también favorece la salud visual y es especialmente benéfico para mujeres embarazadas.
¿Un dato que sorprende? México ocupa el sexto lugar mundial en producción de huevo, aportando el 2.7 por ciento del total global. El huevo de gallina es el más consumido en el país y la producción nacional tiene el potencial de garantizar su abasto fresco durante todo el año, gracias al trabajo constante de las y los avicultores.
Tan solo en 2024, la oferta nacional de huevo para plato fue de casi 3.3 millones de toneladas, con Jalisco como principal productor. Ese mismo año, el consumo per cápita alcanzó 24.8 kilogramos, confirmando que el huevo es un infaltable en la mesa mexicana.
Son muchas las razones para integrarlo a la alimentación diaria. Eso sí, como en todo, lo ideal es consultar a un especialista en nutrición para conocer las porciones adecuadas según cada persona.




