Agricultura

La voz de las mujeres del mar y la tierra

Son relatos que hablan de trabajo, resistencia y amor por lo que se hace.

Clara Aceves

MÉXICO.- En el campo, en las costas, entre colmenas, manglares, parcelas y cocinas, hay mujeres que todos los días sostienen la vida. Mujeres que producen alimentos, cuidan la tierra, transmiten saberes y, muchas veces, lo hacen en silencio. En 2025, muchas de esas historias encontraron un espacio para ser escuchadas en el videopodcast Voces del Mar y la Tierra.

Son relatos que hablan de trabajo, resistencia y amor por lo que se hace. De mujeres que pescan, siembran, investigan, transforman y defienden los recursos naturales con la certeza de que sin ellas no hay soberanía alimentaria posible.

Ahí está Yanett Miranda Castro Medina, pescadora sinaloense y presidenta de la Red Nacional de Mujeres de la Pesca, quien comparte los retos de salir al mar en un oficio históricamente masculino. O las mujeres de Baja California Sur que cuidan los manglares mientras sostienen la actividad pesquera, demostrando que producir y conservar pueden ir de la mano.

También están las médicas veterinarias Mayte Tontle y Abril Alfaro, quienes trabajan con inspectores caninos que protegen el patrimonio agroalimentario del país; o las mujeres floricultoras que, con manos pacientes, cultivan cempasúchil y flores de ornato que acompañan celebraciones, despedidas y memorias.

Desde la tierra, Angelina Espinoza Fuentes enseña el proceso del nixtamal y la elaboración de la tortilla, recordándonos que cada alimento tiene detrás conocimiento ancestral. Viviana Estrada, acuicultora de la Ciudad de México, comparte su experiencia criando truchas y llevando este alimento a la mesa con distintas preparaciones. Y desde Tabasco, Sindy Pandy de la Cruz narra cómo una cooperativa de mujeres impulsa el cultivo de ostión como una alternativa económica y comunitaria.

Hay historias de jóvenes, como Marcela Trejo Ángeles, que sueñan con un campo con futuro y luchan por abrirse paso; de apicultoras que recuerdan que sin abejas no hay vida; de agricultoras que tecnifican el riego para mejorar sus cosechas; y de familias cacaoteras que preservan un cultivo milenario que sigue alimentando identidades.

Cada episodio es una ventana a la diversidad de saberes, oficios y territorios. Son mujeres que producen alimentos, pero también comunidad, cuidado y esperanza. Mujeres que, desde el mar y la tierra, nos recuerdan que la soberanía alimentaria tiene rostro, nombre y voz.

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