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El olivo, un tesoro milenario que sigue alimentando al mundo

Originario del sur del Cáucaso y de las zonas costeras de lo que hoy es Siria, el olivo ha acompañado a diversas culturas como símbolo de paz, sabiduría, longevidad y abundancia.

Redacción La Campiña

MÉXICO.- El olivo (Olea europaea), uno de los árboles frutales más antiguos de la humanidad, continúa siendo un pilar en la alimentación, la cultura y la salud a nivel global. Con una historia que se remonta a miles de años y un simbolismo profundamente arraigado en distintas civilizaciones, este cultivo mantiene su relevancia en pleno siglo XXI.

Originario del sur del Cáucaso y de las zonas costeras de lo que hoy es Siria, el olivo ha acompañado a diversas culturas como símbolo de paz, sabiduría, longevidad y abundancia. No es casualidad que sus ramas formen parte del emblema de la Organización de las Naciones Unidas, donde representan unidad y conciliación a escala mundial.

Desde la antigüedad, el aceite de oliva —extraído de su fruto, la aceituna u oliva— era considerado sagrado y fue utilizado por fenicios, egipcios, romanos y griegos en rituales religiosos, además de emplearse como cosmético y remedio natural gracias a sus propiedades benéficas.

Hoy, las cualidades nutricionales del aceite de oliva lo mantienen como uno de los productos más recomendados por especialistas en salud. Rico en ácidos grasos monoinsaturados, antioxidantes, vitamina E y polifenoles, contribuye a reducir el colesterol LDL, mejorar la función cardiovascular y favorecer la absorción de nutrientes. También se asocia con beneficios cerebrales y digestivos, por lo que se sugiere su consumo en personas con diabetes, hipertensión u otras enfermedades metabólicas, siempre bajo orientación profesional.

Además del aceite, la aceituna también puede consumirse entera tras un proceso de curado que elimina su sabor amargo natural, ampliando así su presencia en la gastronomía mediterránea y global.

La relevancia histórica, cultural y socioeconómica del olivo llevó a la UNESCO a declarar el 26 de noviembre como el Día Mundial del Olivo, una fecha que reconoce el valor de este cultivo milenario y su contribución al patrimonio común de la humanidad.

En México, el olivo se cultiva en 10 entidades: Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Ciudad de México, Hidalgo, Jalisco, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas. Tan solo en 2024, el país produjo 29 mil 592 toneladas de aceituna, de las cuales Sonora aportó el 63%, según datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

Desde su uso ritual y medicinal hasta su papel actual como alimento esencial, el olivo sigue siendo un tesoro vivo cuya historia continúa creciendo entre las raíces de millones de familias alrededor del mundo.

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