¡Súmate al rescate de ajolotes y de Xochimilco!
Ya está en marcha la campaña Adoptaxolotl 2025-2026, un proyecto impulsado por el equipo del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM
MÉXICO.- Si alguna vez ha visto un ajolote y ha pensado “ay, qué cosita tan preciosa”, esta nota es para usted. Porque sí: además de ser guapísimos, únicos en su especie y símbolo viviente de la imaginación mexicana, los ajolotes nos necesitan… y Xochimilco también.
Resulta que ya está en marcha la campaña Adoptaxolotl 2025-2026, un proyecto impulsado por el equipo del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM —los héroes incógnitos de bata blanca— encabezados por el investigador Luis Zambrano González. Ellos cuidan a una colonia de alrededor de 120 ajolotitos y trabajan para que un día regresen a vivir felices y seguros en los canales de Xochimilco.
Pero conservar al ajolote implica cuidar también de quienes cuidan la tierra. Por eso, esta edición de la campaña no solo busca mejorar la calidad de vida de los ejemplares, sino apoyar a las y los productores chinamperos, quienes mantienen viva una tradición agrícola de más de mil 500 años.
¿Cómo puedo ayudar?
La campaña tiene dos maneras muy bonitas —y posibles— de apoyar:
1. Adoptar un ajolote… o un refugio completo
Desde 200 pesos (y hasta 108 mil, si trae ganas de apapachar fuerte), puede adoptar virtualmente a un ajolote por uno, seis o doce meses. Quienes adopten pueden elegir el nombre y hasta el sexo del pequeño.
También se pueden adoptar refugios, esos espacios seguros donde los ajolotes viven mientras se preparan para reintegrarse al humedal.
2. “Chamba a un chinampero”
Es un kit nuevo y muy especial: por 500 pesos, usted apoya directamente a las personas chinamperas que cultivan de manera sustentable. Los productos tienen etiqueta chinampera, algo así como el sello verde de “esto sí es bueno para el planeta”.
¿Y todo esto para qué?
Para que Xochimilco vuelva a respirar.
Para que sus canales sean hábitat, no basureros.
Para que los ajolotes tengan un lugar donde prosperar, alimentarse bien y vivir sin especies invasoras que los amenacen.
La investigadora Vania Anaid Mendoza Solís explica que el proyecto Chinampa Refugio lleva dos décadas trabajando para crear espacios seguros: chinampas rehabilitadas con biofiltros naturales, cultivos sin agroquímicos y agua limpia. Hoy colaboran directamente con 48 chinamperos, cuentan con 36 chinampas refugio, han filtrado 3 mil metros cúbicos de agua y han mapeado más de 19 kilómetros de canales en busca del rastro genético del ajolote. Sí, todavía queda esperanza.
Además, este esfuerzo ha logrado el apoyo de instituciones nacionales e internacionales, organizaciones culturales, la comunidad UNAM y muchísimas personas que aman a Xochimilco tanto como usted y yo.
Si quiere sumarse a esta aventura ecológica y amorosa, puede hacerlo en la página del proyecto:
ib.unam.mx/ib/adopta-axolotl
Y ojo: las aportaciones vía Fundación UNAM son deducibles de impuestos.
Porque adoptar un ajolote no solo es bonito: ¡es un acto de amor por México!




