El mar en tu mesa: pescados y mariscos, orgullo de nuestra cocina mexicana
Desde tiempos mesoamericanos hasta los ceviches y tamales de hoy, los sabores del agua salada y dulce siguen siendo parte esencial de nuestra identidad, nuestra salud y nuestra soberanía alimentaria.
MÉXICO.- Si algo distingue a la cocina mexicana es que siempre tiene una historia que contar. Y cuando hablamos de pescados y mariscos, hablamos de siglos enteros de tradición, de fogones encendidos frente al mar, de jornaleros que madrugan y de cocinas que huelen a sal, a chile y a antojo.
Los productos del mar y de agua dulce han sido parte fundamental de la alimentación en México desde las culturas mesoamericanas. Aztecas, mayas y otras muchas comunidades sabían aprovechar lo que daban los ríos, lagos y costas, creando platillos que han navegado por la historia hasta llegar a nuestras mesas para recordarnos que el mar también es memoria.
No por nada la Unesco declaró a la gastronomía mexicana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Y cada 16 de noviembre celebramos el Día de la Gastronomía Mexicana, una fecha para reconocer la riqueza natural y cultural de nuestra cocina, esa que combina herencia, creatividad y muchísimo sabor.
Las y los pescadores —y también quienes se dedican a la acuacultura— mantienen viva esta tradición con su trabajo diario: salir temprano, esperar la marea, limpiar el producto, venderlo fresco en el muelle… un ritual que ha sobrevivido generación tras generación. Gracias a ellas y ellos hoy disfrutamos ceviches, tacos gobernador, camarones enchipotlados, tamales de pescado, zarandeados, empapelados y más delicias que México ha regalado al mundo.
Y hablando del mundo: la guía internacional Taste Atlas reconoció en 2025 a tres platillos mexicanos con mariscos dentro del top 50 global. Ahí están los camarones enchipotlados, los tacos gobernador y los camarones en salsa de tamarindo, demostrando que nuestros sabores del mar conquistan paladares a donde van.
Además, la calidad de nuestros productos pesqueros y acuícolas es tan alta que en 2024 exportamos 325 mil toneladas, con clientes como Estados Unidos, China, Corea del Sur y Canadá. Los camarones, los túnidos y hasta las harinas de pescado viajan lejos, pero siempre conservan ese toque que sólo México sabe dar.
Y claro: no se trata sólo de sabor. Estos alimentos aportan proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales y los famosos Omega-3. Es decir, deliciosos y nutritivos, un combo que siempre cae bien.
Por eso, cuando hablamos de pescados y mariscos mexicanos, hablamos de tradición, identidad, salud y soberanía alimentaria. Hablamos de un país que crece, se nutre y se reconoce en cada bocado.




