Agricultura

Ajonjolí: la pequeña semilla que da sabor y vida a la cocina mexicana

Se usa en moles, panes, galletas, aderezos, arroces, pastas, salsas y aceites que dan ese toque inconfundible a los platillos mexicanos.

Clara Aceves

MÉXICO.- En el mole, en los panes o hasta en los licuados frutales… el ajonjolí es una de esas joyas diminutas que han conquistado la mesa mexicana. Originario de la India y África, este ingrediente milenario se ganó un lugar muy especial en nuestra gastronomía gracias a su sabor, versatilidad y valor nutricional.

El ajonjolí, también conocido como sésamo, se obtiene de la planta Sesamum indicum y se presenta en tonos pajizos, dorados o negros. Hoy, forma parte esencial de nuestra cocina: se usa en moles, panes, galletas, aderezos, arroces, pastas, salsas y aceites que dan ese toque inconfundible a los platillos mexicanos.

Pero no todo es sabor: este pequeño grano también es una fuente poderosa de nutrientes. Aporta calcio, hierro, magnesio, zinc, proteínas, Omega-3 y Omega-6, además de antioxidantes que ayudan a mantener el corazón sano y el cuerpo fuerte.

En México, el ajonjolí no solo florece en los fogones, sino también en el campo. En 2024 se cultivaron más de 64 mil hectáreas, con una producción de 44 mil 112 toneladas, según datos de la Secretaría de Agricultura. Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Sinaloa lideran la siembra de este cultivo, que alcanzó un valor superior a los 833 millones de pesos.

Pequeño, nutritivo y lleno de historia, el ajonjolí sigue siendo un ingrediente que une tradición, salud y sabor en cada plato.

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