Acuacultura

Paraíso del Grijalva: el pequeño edén tzotzil que produce mojarras sin dañar el ambiente

En Chiapas, una comunidad pesquera demuestra que la sustentabilidad y la tradición pueden convivir. Su modelo agroecológico impulsa una producción limpia y saludable.

Redacción La Campiña

VENUSTIANO CARRANZA, Chis.— A orillas de la presa Dr. Belisario Domínguez, mejor conocida como La Angostura, se encuentra Paraíso del Grijalva, una comunidad tzotzil que ha hecho de la pesca un ejemplo nacional de sustentabilidad. Aquí, 115 familias producen mojarras de manera agroecológica, sin hormonas ni prácticas sintéticas, con respeto a la naturaleza y a sus usos y costumbres.

A diferencia de otros criaderos, las y los pescadores locales han apostado por un manejo natural del ecosistema, lo que les ha valido reconocimiento por su compromiso con el medio ambiente y la salud de los consumidores. Cada una de sus cinco jaulas de reproducción alberga 60 hembras y 20 machos, lo que permite una crianza equilibrada y una producción constante.

“Somos guardianes de nuestro entorno y de lo que comemos”, comentan los integrantes de la organización, cuya estructura comunitaria se basa en comités que coordinan pesca, agricultura y ganadería. Además, complementan su sustento con cultivos de maíz, frijol y calabaza, fortaleciendo la soberanía alimentaria en la región.

Esta comunidad ha sido beneficiada con programas como Bienpesca y Producción y Fertilizantes para el Bienestar, que fortalecen su vocación pesquera y agrícola.

El recorrido reciente del equipo de la Oficina de Representación de Agricultura en Chiapas (OREF) permitió constatar el esfuerzo diario de quienes, desde sus lanchas, ofrecen mojarras que van de 350 gramos a 3.5 kilos, listas para llegar a las mesas de las familias mexicanas.

Paraíso del Grijalva hace honor a su nombre: un pequeño edén donde la naturaleza, la tradición y el trabajo comunitario se unen para demostrar que otro modelo productivo es posible.

Artículos relacionados

Back to top button