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Comunidades de Hidalgo resisten megaproyecto solar que amenaza magueyes y tierras ejidales

Ejidatarios denuncian irregularidades en el avance del parque fotovoltaico impulsado por la empresa Dhammas Energy; temen perder su territorio, cultura y sustento económico.

Redacción La Campiña

MÉXICO.- En los municipios de Epazoyucan y Singuilucan, en el estado de Hidalgo, comunidades rurales han levantado la voz contra un megaproyecto de energía solar que pone en riesgo más de 400 hectáreas de tierras ejidales y el ecosistema del maguey, planta fundamental en su economía y cultura. La iniciativa, promovida por la empresa española Dhammas Energy, ha sido cuestionada por su falta de transparencia y por las afectaciones que implicaría para el entorno social y ambiental.

Según un reportaje del medio independiente Pie de Página, el conflicto comenzó en 2019 cuando las empresas Akuwa Solar S.A. de C.V. y Saturno Solar S.A. de C.V., ambas filiales de Dhammas Energy, presentaron proyectos idénticos para instalar más de 640 mil paneles solares sobre suelo agrícola, transformándolo en terreno industrial. Sin embargo, ejidatarios acusan que los acuerdos se promovieron de forma irregular durante la pandemia, sin asambleas ni la intervención de la Procuraduría Agraria, como lo exige la ley.

El joven tlachiquero Víctor, uno de los principales opositores al proyecto, señala que muchas de las personas que aceptaron rentar sus tierras ya no trabajan el campo, mientras que quienes aún dependen del maguey y del pulque ven en este megaproyecto una amenaza directa a su sustento y herencia cultural.

El parque fotovoltaico, que ya cuenta con permisos de la CRE, CONAGUA y SEMARNAT, ha generado preocupación por replicar el impacto que tuvo un proyecto similar en Tlaxcala, donde se deforestaron más de 800 hectáreas y se desmanteló el hábitat natural para dar paso a lo que los habitantes llaman ahora “espejos artificiales”.

El maguey, símbolo milenario de identidad en la región, podría desaparecer si el proyecto avanza, advierten productores locales. En comunidades como Jalapilla, el temor es aún mayor: quedarían encerradas entre paneles, sin vías de escape ni acceso al agua.

Pese a las protestas y demandas de consulta pública, el gobierno estatal ha desestimado los reclamos, asegurando que el proyecto sigue en pie. No obstante, la resistencia continúa.

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