¿Qué es el Convenio de Rótterdam y cuál es su importancia en el comercio de químicos peligrosos?
Su objetivo principal es establecer un mecanismo de autorización previa a la importación y exportación de estas sustancias
MÉXICO.- El Convenio de Rótterdam sobre el Consentimiento Fundamentado Previo (PIC, por sus siglas en inglés) es un tratado internacional que regula el comercio internacional de ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos, con el fin de proteger la salud humana y el medio ambiente.
Su objetivo principal es establecer un mecanismo de autorización previa a la importación y exportación de estas sustancias. A través del PIC, los países importadores tienen la posibilidad de decidir qué químicos desean recibir y cuáles excluir, en función de su capacidad para manejarlos de manera segura.
Cómo funciona el Convenio de Rótterdam
Este acuerdo internacional facilita el intercambio de información sobre las características de los plaguicidas y químicos peligrosos. También promueve la adopción de decisiones nacionales sobre importación y exportación, garantizando que estas se difundan entre los países Parte para prevenir riesgos asociados a su manejo.
De esta forma, el convenio contribuye a un uso ambientalmente racional de los químicos peligrosos, reduciendo los impactos negativos sobre las personas y los ecosistemas.
México y el Convenio de Rótterdam
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Aprobación internacional: 11 de septiembre de 1998.
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Entrada en vigor: 24 de febrero de 2004.
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México lo suscribió: el mismo día de su aprobación, en 1998.
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Adhesión formal: 4 de mayo de 2005, cuando depositó el instrumento ante la Secretaría General de la ONU.
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Parte activa: desde el 2 de agosto de 2005.
Con su adhesión, México se comprometió a fortalecer sus procesos regulatorios y de control en torno a la importación y exportación de químicos peligrosos, integrando este marco internacional a su legislación y prácticas ambientales.
Relevancia del convenio
El Convenio de Rótterdam se centra en:
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Prevenir que sustancias altamente peligrosas lleguen a países sin capacidad para gestionarlas de manera segura.
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Facilitar transparencia en el comercio internacional de plaguicidas y químicos.
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Reducir riesgos para la salud humana y el medio ambiente.
En conjunto con otros tratados como el Convenio de Estocolmo y el Convenio de Basilea, el de Rótterdam conforma un marco global para la gestión de químicos y desechos peligrosos.
👉 Para más información, se puede consultar el sitio oficial del Convenio de Rótterdam




