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Una centena de campesinos en Jalisco presentan rastros de pesticidas y herbicidas en la sangre

Redacción

GUADALAJARA, MÉXICO.- El Centro Universitario de la Ciénega (CUCIÉNEGA) de la Universidad de Guadalajara, realizó análisis sanguíneos a campesinos de la región y al menos 113 de ellos tienen presencia de pesticidas y herbicidas en la sangre, mismos que según el estudio realizado tiene casi 35 años de contaminar esta sustancia su cuerpo.

Las sustancias que se encontraron fueron: Furadan, Paraquat –o Gramoxone–, Balazo T y Faena, todos estos compuestos químicos reconocidos por su toxicidad y alta eficacia contra las plagas y maleza en los cultivos, esto debido a la falta de regulación en su uso de estas sustancias exógenas y por una  aplicación inapropiada.

Según datos de la Oficina General de Epidemiología de la Secretaría de Salud en el estado, los compuestos químicos de estos productos son culpables de que en la región, la cual se compone de nueve municipios jaliscienses, resulte una persona intoxicada cada cinco días. Estas sustancias pueden llegar a ser posibles causantes de enfermedades como: cáncer, diabetes e hipertensión.

En el artículo académico Comparative Study of Oxidative Stress Markers Between Exposed and Non-Exposed Farmers to Organophosphorus and Carbamates Pesticides (Estudio comparativo de marcadores de estrés oxidativo entre agricultores expuestos y no expuestos a pesticidas organofosforados y carbamatos) realizado por Joel Salazar Flores, profesor e investigador del CUCIÉNEGA de la Universidad de Guadalajara (UdeG), se analizaron los resultados de 113 pruebas de sangre a campesinos entre los 22 y 72 años, de siete comunidades agrícolas pertenecientes a la Región Ciénega.

En una primera etapa de la investigación, se encontró la presencia de sustancias exógenas –como pesticidas y herbicidas– en la sangre de los agricultores que han estado expuestos a estas sustancias durante 35 años.

Los hallazgos de la investigación indican que las sustancias a los que fueron mayormente expuestos estos agricultores son: Carbofuran en un 21.5%; Terbufos, en el 18.8% de los casos; Fipronil con 8.3% de incidencia; Alfacipermetrina que resultó en 3.7%; algunos otros de origen organofosforado manifestaron menores porcentajes de incidencia, sumando en total un 35.4%; y, por último, herbicidas como Paraquat y Glifosato, representaron un 19.9% y 8.6%, respectivamente.

El investigador resaltó que este hecho está relacionado con el manejo inadecuado de los agroquímicos, así como con la carente y desactualizada reglamentación jurídica que permite que estos productos nocivos para la salud se sigan produciendo, comercializando y distribuyendo, pese a que muchos de ellos de manera internacional están prohibidos o altamente regulados.

 

VENENO FLUYENDO EN LA SANGRE

Para que estos agroquímicos lleguen a la sangre de los campesinos, explica  Joel Salazar, es una consecuencia directa de los prolongados periodos de exposición a los químicos y la inapropiada manera de aplicar estos pesticidas y herbicidas para combatir las plagas y la maleza en los cultivos.

“De acuerdo con la Oficina General de Epidemiología de la Secretaría de Salud de Jalisco, en la Región Ciénega hay un promedio de 76 intoxicaciones anuales debido a los pesticidas”. Esto equivale a un envenenamiento cada cinco días. Los municipios con más intoxicaciones fueron: La Barca 162; Jocotepec 77; Ocotlán 50; Atotonilco el Alto 19; y Tototlán 18.

 

Los daños que pesticidas y herbicidas pueden causar en las personas con las que tienen relación, a veces aparecen de inmediato; otras veces aparecen varios años después a consecuencia de su acumulación de químicos en la sangre.

La cantidad de nitritos y nitratos –o lipoperóxidos- que son marcadores bioquímicos, también fueron analizadas. Dependiendo de la presencia y cantidad de estas sustancias en el plasma, será el nivel de oxidación que tendrán las membranas de las células que lo integran. A su vez, si las paredes celulares se oxidan mostrarán fluidez o debilidad, lo que va a generar desequilibrios en la salud.

 

PIEL, BOCA Y NARIZ, PRINCIPALES VIAS DE ACCESO PARA PLAGUICIDAS

El uso inadecuado y la exposición de manera masiva a pesticidas y herbicidas pueden tener efectos muy graves en la salud de los agricultores que están frecuentemente en contacto con estos productos.

El desconocimiento y desinterés por parte de los agricultores de las consecuencias de una mala ejecución a la hora de aplicar estos pesticidas es preocupante en la Región Ciénega.

Durante  las entrevistas a los agricultores, comentaron que existe más cuidado y atención a los trabajadores agrícolas  en otros países –como Estados Unidos– donde el principal requisito para trabajar en el campo es usar el sistema de protección.

Este equipo consiste en guantes, delantales, botas, equipo protector para la cabeza (sombrero impermeable de cuello ancho que protege cuello, ojos, cara y boca), protector para los ojos (gafas con rejillas  de ventilación), respiradores y máscaras.

En el documento de Prevención de los riesgos para la salud derivados del uso de plaguicidas en la agricultura, publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2004, se menciona que la principal fuente de acceso al cuerpo humano es a través de la piel, pero también mediante la boca y la nariz.

Las personas que trabajan directamente con los plaguicidas tienen un tipo de exposición aguda, término que según el doctor Joel Salazar, se refiere el contacto directo con la sustancia. Asimismo, estas personas son las primeras en presentar una sintomatología y si no la presentan al corto plazo, se desarrolla con el paso del tiempo.

Otro tipo de contaminación es la crónica, la cual se da por consumir alimentos tratados con agroquímicos, y al igual que la aguda, con el paso del tiempo, puede desencadenar alguna enfermedad como el cáncer.

 

LA REGULACIÓN

Uno es el caso del Paration, un pesticida de más uso en la región y que está incluido en el Anexo III de sustancias prohibidas o severamente restringidas por el Convenio de Rótterdam, y que a pesar de ello, se utilizada de manera constante.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (US EPA, por sus siglas en inglés), otorgó a este químico la Clasificación C por ser un agente carcinógeno humano. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud, a través de la recomendación para la clasificación de pesticidas  emitida en 2009, colocó al Paration dentro de la categoría 1A: Extremadamente Peligroso, pero en México se siguen vendiendo sin control.

En materia de Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAP), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), emitió la Recomendación No. 82/2018: “Sobre la violación a los derechos humanos, a la alimentación, al agua salubre, a un medio ambiente sano y a la salud, por el incumplimiento a la obligación general de debida diligencia para restringir el uso de plaguicidas de alta peligrosidad, en agravio de la población en general”.

Por su parte, de los 17 pesticidas incluidos dentro del Convenio de Estocolmo, el Estado Mexicano sólo se ha adherido a las condiciones del tratado para ocho de ellos, los nueve restantes, siguen circulando sin problema (Ver tabla 2 en páginas 45 y 46).

Sinuhé Arroyo García, distribuidor de productos agrícolas en la comunidad de San José de Las Moras expresó en entrevista que la empresa para la que trabaja –Pioneer– nunca ha recibido prohibiciones o advertencias por parte de alguna ley estatal o federal.

 

LA MUESTRA

El muestreo se realizó entre 2017 y 2018 en los meses de cultivo de maíz –período en el que se encuentran mayormente expuestos los agricultores–.se tomó una muestra de sangre de 113 personas, de siete comunidades agrícolas, de la Región Ciénega. Sus edades fueron de los 22 a los 72 años de edad, y en promedio, dichos participantes estuvieron expuestos 35.3 años a los agroquímicos. Dicho grupo, incluyó 93 sujetos no expuestos a pesticidas residentes de la misma área geográfica.

El grupo que estuvo expuesto a los agroquímicos se dividió en cuatro subgrupos, según los años de manipulación de estas sustancias, y se encontró alta exposición al carbofurano, terbufos, glicina y paraquat.

 

UNA SOLUCIÓN ALTERNA

El Salazar Flores mencionó que sí existen otras alternativas para atacar las plagas en los cultivos y minimizar el riesgo de padecer enfermedades. Un ejemplo son los plaguicidas de tipo biológico como algunas bacterias, virus o, incluso, algunos hongos que tienen la capacidad de atacar plagas que afectan cultivos como el maíz y el agave.

La incorporación de control biológico es una medida que respeta al medio ambiente, debido a que no se emplean insecticidas, lo que da más seguridad, ya que esas sustancias son tóxicas para los microorganismos y no para los humanos. Por ello, el uso de éste, impide las poblaciones de parásitos en las plantaciones agrícolas y por consiguiente la pérdida de altos niveles de producción.

 

Con información del Centro Universitario de la Ciénega de la Universidad de Guadalajara

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