Plantas Medicinales

Propiedades curativas del árnica

Redacción

Al árnica se la conoce también como “tabaco de montaña”. La razón de este nombre se debe al hecho que los montañeses fumaban sus hojas secas para tratar problemas respiratorios, especialmente la bronquitis y la tos, aunque este uso muchas veces irritaba sus mucosas.

Sus propiedades analgésicas ayudan a aliviar el dolor de esguinces, contusiones y otras lesiones.

Propiedades antiinflamatorias del árnica. Explican por qué esta planta medicinal ayuda a desinflamar y reducir la hinchazón temporal de las lesiones, así como los moretones. Esto se debe a que contiene un compuesto llamado helenalina.

Propiedades antimicrobianas del árnica. La hacen muy útil para combatir irritaciones menores de la piel.

El árnica montana también tiene un alto poder rubefaciente, esto quiere decir que es capaz de estimular la circulación sanguínea en la zona en que se aplica, y ese aumento de sangre provoca la desaparición de hematomas y moretones, e incluso puede llegar a reducir la posibilidad de que se formen.

Además, se trata de una planta con propiedades curativas muy apropiada para tratar el dolor, los golpes, las hinchazones, los moretones, los problemas de la piel y para evitar las infecciones, aunque hasta la fecha no se tiene certeza absoluta de cómo actúa la planta.

Y para obtener todos sus beneficios, podemos aplicarla en forma de crema, pomada, gel o aceite.

Beneficios

Algunos estudios sugieren que además de las utilidades más conocidas como las de aliviar el dolor, la hinchazón y los moretones, el árnica puede ser útil también para tratar el dolor y la hinchazón propios de la post-cirugía, aliviándolos de manera leve pero significativa.

Se pueden aprovechar las propiedades antibióticas de esta esta planta medicinal para tratar problemas de boca mediante enjuagues y gárgaras, teniendo la precaución de no tragar ni ingerir el producto.

Para qué sirve el árnica

Aplicado externamente en forma de crema, pomada, gel o aceite (no por vía oral), el árnica se utiliza para:

Golpes o contusiones: Su uso previene la aparición de hematomas, chichones y disminuye el dolor

Congelaciones: Si se han producido ampollas no abiertas, la crema de árnica tiene propiedades antiinflamatorias y antibacterianas que ayudarán a reducir la sensación de dolor

Desgarros o distensiones y dolores musculares

Moretones en los ojos

Esguinces y luxaciones

Artritis reumatoide

Estrías del embarazo

Úlceras no abiertas, eccemas de le piel y acné

Cuidado del cabello mediante la elaboración de champús naturales

Enjuagues bucales con el objetivo de curar las aftas en la boca, los problemas de las encías o la piorrea de los dientes

Realizando gárgaras podemos eliminar las bacterias que afectan a la garganta y que producen afecciones como la faringitis o las anginas

Lavados de la zona genital en caso de picor vaginal

Internamente. El árnica no debe ingerirse nunca debido a su alta toxicidad, a excepción de tratamientos homeopáticos prescritos por facultativos para:

Combatir la epilepsia

Mareos en viajes marinos

Aumentar el caudal de sangre por las arterias coronarias después de que alguna persona haya sufrido una angina de pecho

También se están utilizando experimentalmente para el tratamiento de las células cancerosas del pulmón y de colon

Efectos secundarios

El consumo interno del árnica es peligroso y tóxico, por lo que no se recomienda el consumo de su infusión en forma de té (conocido como té de árnica), ya que puede producir:

Vómitos

Dolor de cabeza

Nerviosismo

Malestar general

Diarrea

Muerte en caso de consumo excesivo

Estas contraindicaciones desaparecen en productos homeopáticos elaborados con esta sustancia bajo estricta supervisión facultativa.

Contraindicaciones del árnica

La ingestión directa de la planta de árnica o de su infusión puede resultar muy tóxica, por lo que sólo se recomienda en uso externo. La única excepción para ingerir productos que contengan árnica es en los preparados homeopáticos, donde se han seguido estrictos controles y protocolos para evitar esa toxicidad.

El árnica se emplea vía cutánea en forma de pomada, crema, gel o aceite, por lo que todos los efectos que se han descrito, se refieren al uso externo de la planta.

Algunas veces, debido al potencial que tiene la planta o al empleo poco diluido de la misma, han llegado a observarse reacciones cutáneas en la piel caracterizadas por un enrojecimiento más o menos extenso.

Y sobre todo en pieles muy sensibles, el árnica puede producir lesiones cutáneas como dermatitis o ampollas.

No se aconseja usar árnica, y aún menos por vía oral, durante el embarazo y la lactancia porque no es seguro debido al potencial tóxico de la planta.

En caso de alérgicos a la planta, o de personas con heridas abiertas o sangrados, tampoco se recomienda aplicar árnica para evitar causa una intoxicación.

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