Innovación

Drones sobre el trópico: así se moderniza el corazón piñero de México

Un estudiante de la Universidad Autónoma Chapingo desarrolló un sistema con drones e inteligencia artificial para detectar la floración de la piña en Veracruz, logrando hasta 97% de precisión y revolucionando la forma de planear la cosecha.

Clara Aceves

MÉXICO.- En los campos de piña de Veracruz ya no solo hay machete, sol y experiencia heredada. Ahora también hay drones volando bajito y algoritmos aprendiendo a contar flores.

El cambio viene de la mano de Carlos Martínez Nicolás, estudiante de la Universidad Autónoma Chapingo, quien desarrolló un sistema para detectar de manera automatizada la floración de la piña (Ananas comosus) combinando drones de alta resolución e inteligencia artificial.

Y sí, suena técnico… pero en el campo significa algo muy claro: menos incertidumbre y mejores decisiones.

De la orilla del surco al mapa completo

Antes, las y los productores estimaban la floración observando desde las orillas de sus parcelas. Esa práctica, aunque basada en experiencia, podía derivar en aplicaciones ineficientes de agua, fertilizantes o inductores florales.

Hoy, con imágenes aéreas de alta precisión (hasta 0.38 centímetros por píxel), el sistema identifica flores individuales —incluso si están parcialmente ocultas— y genera mapas completos de cada parcela.

El modelo, basado en arquitectura YOLOv11, alcanza una precisión del 97 por ciento. Es decir, pasa de la estimación aproximada a un inventario casi exacto.

Foto: Goboerno de México

Veracruz, líder piñero

En 2024, México produjo más de un millón 292 mil toneladas de piña, y Veracruz aportó el 65 por ciento de esa cifra. Municipios como Juan Rodríguez Clara son clave en esta cadena productiva, con parcelas que pueden alcanzar hasta 30 mil plantas por hectárea.

Ahí, contar flores no es un capricho tecnológico: es la diferencia entre una cosecha uniforme y una pérdida económica.

“Contar flores es ciencia aplicada que resuelve una necesidad económica”, explica Carlos. Para las y los productores, significa menor riesgo, mayor eficiencia y mejor rentabilidad.

Tecnología al alcance

Uno de los grandes aciertos del proyecto es que utiliza modelos computacionales “ligeros”, lo que permite implementar la tecnología sin necesidad de infraestructura costosa.

Además, la metodología no se queda en la piña: puede adaptarse a cultivos estratégicos como caña de azúcar, aguacate, sorgo, manzana, palmas o cítricos, donde detectar flores o frutos a tiempo es clave.

En pocas palabras, el corazón piñero de México late con más precisión… y con visión de futuro.

Porque cuando el campo se encuentra con la innovación, no pierde tradición: gana herramientas.

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