Guayaba de Calvillo ya es oficial: sabor hidrocálido con protección nacional
La “Guayaba de Calvillo” obtuvo la Indicación Geográfica Protegida, un reconocimiento que respalda su calidad, tradición y el trabajo de generaciones de productores de Aguascalientes.
MÉXICO.- No todas las guayabas son iguales… y ahora es oficial.
La Guayaba de Calvillo fue reconocida con la Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo que significa que su nombre ya es un bien nacional y solo podrá utilizarse con autorización del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.
La declaratoria, publicada en el Diario Oficial de la Federación, marca un momento histórico para las y los productores de Calvillo, en Aguascalientes, donde este fruto no es solo cultivo… es identidad.
¿Qué hace especial a esta guayaba?
No estamos hablando de producción en serie. La variedad protegida es la tradicional “Media China”, una criolla con personalidad propia:
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Forma ovoide
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Pulpa color crema
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Aroma intenso
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Sabor dulce con carácter
Su calidad nace desde la tierra. Los huertos se trabajan con técnicas que combinan experiencia y conocimiento heredado: preparación manual del terreno con talache y azadón, riego por microaspersión con agua de la presa local —que, dicen los productores, aporta minerales y potencia el sabor—, fertilización orgánica y distintos tipos de poda.
Aquí todo cuenta.
Tradición que se cuida
El manejo del fruto también es parte del sello de calidad: no se deja caer al suelo, se coloca con cuidado en recipientes acolchonados y se selecciona manualmente por tamaño, color y madurez.
Antes de empacarse, la fruta debe “bajar el calor del campo” en espacios ventilados y sombreados, un paso clave para conservar frescura y textura.
Además, se aplican prácticas de manejo integrado que combinan métodos culturales, biológicos y químicos responsables, e incluso conocimientos tradicionales como mezclas naturales de ajo y chile.
Más que un trámite
La Indicación Geográfica no solo protege un nombre. Protege una historia, una forma de producir y una economía local donde el 70 por ciento de la producción se queda en el mercado nacional.
Es un reconocimiento al trabajo de generaciones que han convertido a este fruto en orgullo hidrocálido y referente del campo mexicano.
Porque cuando algo sabe a tradición… merece protección.




