Sociedad civil y Senado impulsan una agenda nacional para proteger el maiz nativo
En el marco del Día Mundial de la Alimentación, organizaciones campesinas y senadores presentaron la agenda “Diálogos desde la milpa”, que exige retirar el maíz del T-MEC, prohibir plaguicidas peligrosos y garantizar el etiquetado de productos transgénicos.
MÉXICO.- El maíz, símbolo de identidad y sustento de millones de familias mexicanas, volvió al centro del debate nacional. En el Senado de la República se celebró el foro “Diálogos desde la milpa: construcción de la agenda del maíz”, convocado por la senadora Laura Itzel Castillo Juárez, la Demanda Colectiva Maíz y la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País, con el objetivo de fortalecer las políticas públicas y el marco legal que protejan los maíces nativos, la biodiversidad y los saberes campesinos.
Durante la jornada, las organizaciones civiles entregaron una agenda legislativa que exhorta al Gobierno de México a retirar el maíz y el frijol del T-MEC, rechazar la adhesión al Acta UPOV 91, prohibir más de 200 plaguicidas altamente peligrosos y acelerar la publicación del reglamento de la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible, aprobada en 2024.
La senadora Castillo Juárez recordó que “cuando decimos sin maíz no hay país, no es una metáfora, sino una verdad incuestionable”, y anunció la presentación de una iniciativa para que los productos con maíz genéticamente modificado cuenten con etiquetado obligatorio y trazabilidad.
Por su parte, Mercedes López Martínez, representante de la Demanda Colectiva Maíz, llamó a consolidar los derechos sociales y ambientales mediante leyes secundarias, mientras que Malin Jönsson, de Sin Maíz No Hay País, advirtió que México importa cerca del 50% del maíz que consume, gran parte de él transgénico, lo que representa “una amenaza para la soberanía alimentaria y la salud de los consumidores”.
En los paneles se coincidió en la necesidad de armonizar la Ley de Bioseguridad con las reformas constitucionales a los artículos 4º y 27º, fortalecer el programa Sembrando Vida con enfoque campesino y apoyar la investigación agroecológica desde los territorios.
Finalmente, Carlos Ventura, integrante de la Demanda Colectiva Maíz, subrayó que “defender el maíz es defender la vida, el campo y las culturas que nos sostienen”. El foro concluyó con un llamado a que los maíces nativos sean el eje de una política de Estado que proteja la biodiversidad, la soberanía alimentaria y la justicia social.




